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Arder en deseos
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Arder en deseos

Precio: $870.00



Tapa blanda, 256 páginas, 17 x 24 cm. 
Gustavo Gili


Contenidos:
Prefacio 7

Identidad 11
Fotografías 12
La fotografía en sí 19
Relatos de los orígenes 25

Concepción 29
El mayor misterio 29
Una larga lista 40
Los protofotógrafos 55

Deseo 59
Imágenes de la naturaleza 60
Vistas de paisajes 73
Imágenes creadas mediante cámara oscura 82
Reproducción espontánea 93
Transmutaciones 103

Imágenes 107
Artista dibujando un desnudo 108
La doncella corintia 113
Paisaje (vista desde una ventana) 121
Naturaleza muerta 129
Electroimanes 145
Le noyé (El ahogado) 158

Método 177
Fotografía y différance 179
Continuidad/Discontinuidad 185
Posmodernismo y fotografía 189
Irrealidad real 193
Representación/Realidad 195
Repensar la fotografía 20
Epílogo 205
Notas 217
Índice de nombres 251

 

Prefacio (extracto) 

En este libro se estudian las recientes interpretaciones de la fotografía mediante un detallado análisis de la concepción del medio fotográfico. Su título, Arder en deseos, proviene de una carta escrita por Louis Daguerre en 1828, en la que dice a su socio Nicéphore Niépce: "Ardo en deseos de ver tus experimentos tomados de la naturaleza". Arder en deseos contiene además una serie de deseos propios. Presenta una lectura favorable aunque rigurosa de un determinado aspecto de las interpretaciones posmodernas de la fotografía. A la vez, intenta reescribir la historia tradicional de los orígenes de la fotografía. En este sentido, en estas páginas se recopila gran cantidad de información sobre los primeros experimentadores de la fotografía y sus respectivos entornos. Información que se aborda desde una modalidad de crítica histórica basada en la genealogía de Michel Foucault y en la deconstrucción de Jacques Derrida. Ante todo, Arder en deseos se propone mostrar que la historia sigue viva de formas muy reales en el presente; que la práctica de la historia es siempre un ejercicio de poder; que la historia importa (en todos los sentidos de esta palabra). El lector tendrá que decidir si los deseos aquí contenidos se cumplen o no (y si a ellos se suman otros que no hayan sido percibidos por el autor). 

La estructura del libro es bastante convencional, incluso aunque sus conclusiones no lo sean. En el capítulo 1 se estudian lo que parecen ser dos puntos de vista opuestos sobre la identidad histórica y ontológica de la fotografía. Numerosos críticos posmodernos (entre los que se incluyen John Tagg, Allan Sekula, Victor Burgin y Abigail Solomon-Godeau) afirman que, puesto que todo significado está determinado por el contexto, la "fotografía como tal" carece de identidad y la historia de la fotografía carece de unidad. Este punto de vista contrasta con el de los críticos formalistas (cuyo representante más destacado es John Szarkowski), que identifican y valoran la fotografía a partir de sus características supuestamente fundamentales como medio. La fotografía queda, así, atrapada en una lucha entre quienes la explican por la cultura y quienes le reconocen una naturaleza inherente. Ahora bien, esos dos planteamientos ¿son realmente tan distintos como parecen? 

En el capítulo 2 se busca una posible solución al problema de la identidad de la fotografía en la historia fundacional de los orígenes del medio. Sin embargo, un análisis detallado de dicha historia pone de manifiesto que no menos de veinte personas, de siete países europeos distintos, se plantearon la idea de la fotografía entre los años 1790 y 1839 aproximadamente. Inspirado en la obra de Michel Foucault, este libro se centra no tanto en el logro de la invención de la fotografía como en la aparición de un deseo de fotografiar. Se presta una especial atención a las condiciones generales que hicieron posible que una persona cualquiera concibiera la idea de una fotografía. Esto desplaza la historia de sus orígenes a los primeros años del siglo xix y suscita interrogantes acerca de las fechas de inicio de la fotografía. 

En el capítulo 3 se ahonda en estas cuestiones y se considera cada una de las aspiraciones (naturaleza, paisaje, imágenes especulares, espontaneidad) de esos veinte protofotógrafos. Con ello, se pone de manifiesto que todos los elementos del deseo de fotografiar pasaban por una profunda crisis a principios del siglo xix. En el discurso de los protofotógrafos, esta crisis se muestra en una estructuración dinámica y sistemáticamente paradójica de sus textos. En un brillante giro lingüístico, la propia denominación de la fotografía reproduce el fascinante dilema de su propia identidad "imposible". En el capítulo 4 se amplía este análisis para incluir las diversas "primeras fotografías" que han sido presentadas como los orígenes del medio. Entre ellas se incluyen candidatas tan improbables como un grabado de Alberto Durero, un cuadro de Joseph Wright de Derby y diversos bocetos de Henry Talbot, así como los precoces esfuerzos fotográficos de Nicéphore Niépce, Louis Daguerre e Hippolyte Bayard. 

Dondequiera que miremos, los orígenes de la fotografía resultan desplazados por un perturbador juego de diferencias, lo que Derrida ha denominado la economía de la différance. Allí donde los comentaristas coetáneos de la fotografía pretenden identificarla ya sea con la naturaleza o con la cultura, sus primeros defensores ofrecen una articulación mucho más equívoca, que incorpora ambos extremos a la vez que evita apoyarse en ninguno de ellos. En el capítulo 5 se analizan las consecuencias de esta diferencia de planteamiento, para concluir con un breve comentario sobre las limitaciones de la teoría fotográfica posmoderna. Pese a ofrecer observaciones sin duda interesantes, el posmodernismo reproduce en todos los niveles de su funcionamiento la misma economía logocéntrica en la que se basa no solamente el formalismo, sino también sistemas más genéricos de opresión como, por ejemplo, el falocentrismo y el etnocentrismo. El libro concluye con un epílogo sobre el reciente miedo a que lo digital conduzca a la muerte de la fotografía, pues este debate suscita de nuevo importantes interrogantes sobre la identidad de la fotografía.

 


En una carta de 1828 a su socio, Nicephore Niépce, Louis Daguerre escribió: "Ardo en deseos de ver tus experimentos tomados de la naturaleza". Arder en deseos. La concepción de la fotografía analiza la aparición del deseo de fotografiar en los círculos filosóficos y científicos que precedieron a la verdadera invención de la fotografía. Las interpretaciones recientes de la identidad de la fotografía establecen una diferenciación entre el punto de vista posmoderno, según el cual toda identidad está determinada por el contexto y, por otra parte, un esfuerzo formalista por definir las características fundamentales del medio fotográfico. Geoffrey Batchen critica ambos enfoques mediante un exhaustivo análisis de la concepción de la fotografía a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. En primer lugar examina la producción de los diversos candidatos a "primer fotógrafo" y luego incorpora esta información a una modalidad de crítica histórica influida por la obra de los filósofos Michael Foucault y Jacques Derrida. El resultado es una forma de reflexión sobre la fotografía que concuerda convincentemente con su innegable complejidad conceptual, política e histórica como medio.

 Geoffrey Batchen es profesor asociado del Departamento de Arte e Historia del Arte de la Universidad de Nuevo México. Entre sus publicaciones destacan Each Wild Idea: Writing, Photography, History (2001) o William Henry Fox Talbot: Traces of Life (2002)